Y es porque antes de la revolución industrial, las personas de la época tenían sueño bífido, que contaba de un periodo de horas de 4-2-4: Dormías 8 horas, si, pero entre estas tenías un lapso de 2 horas despierto dónde afloraba tu creatividad.
Tiene demasiado sentido para mí, porque está comprobado que hacer una actividad sencilla, antes de cualquier otra más complicada, estimula mejor el cerebro y resolvemos las cosas con facilidad.
Según pintores y escritores (entre otros) afirman que, como en el caso de Shakespeare sus obras fueron creadas durante este lapso de tiempo entre sueño y sueño, de ahí la denominación de las llamadas "Horas de Dios"
Siempre he pensado que el 99% de las cosas en el mundo son de carácter relativo y en este caso, las supuestas 8 horas de sueño no se quedan atrás, este dicho comenzó como una publicidad de una empresa de colchones, obviamente quieren que durmamos más, así tenemos más tiempo para consumir y mucho menos para crear.
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