Aquí ni vírgenes, ni prostitutas.
Nunca he visto o escuchado que se le exija al hombre al mismo nivel que a
la mujer: Que si el cabello, que mi falda está muy corta, que si tomamos,
que si fumamos, que si tenemos hora de dormir, ESTOY ABURRIDA.
Esta vigilancia constante sobre el cuerpo femenino no es nueva, no nació
con TikTok ni con Instagram. Tiene raíces profundas en cómo históricamente
se ha pensado a la mujer, especialmente desde la psicología, la moral y la
religión.